Hay varios estudios que demuestran que sonreír puede tener un impacto muy positivo en nuestro humor, y hasta en nuestro sistema inmunológico. Hay un gran pero detrás de estos estudios, que revelan una realidad más atenuada…

El efecto de la sonrisa falsa:

Le sonreímos al jefe. A la gente “conocida” en una fiesta. Al vecino…

El estudio dividió a un grupo de choferes de autobús en Estados Unidos, que típicamente tienen que ser amables con la gente que reciben constantemente durante el día.

El estudio comparó los días en que los choferes sonreían con gusto, porque estaban teniendo un buen día, contra los días en que simplemente sonreían “porque tenían” que hacerlo.

Aquellos días en que las sonrisas eran falsas, los choferes tenían un humor todavía más oscuro -y esto parecía afectar más a las mujeres que a los hombres.

No estaba seguro acerca de este estudio y su efecto, así que buscando en la literatura médica me encontré con un meta análisis de otros estudios que buscaban entender qué sucede cuando “pretendemos” ser felices…

La diferencia entre “Actuar Superficial” vs. “Actuar Profundo”

No te preocupes, no tenemos que ser actores profesionales para lograr actuar profundo. La diferencia es la siguiente: cuando actuamos superficialmente, estamos sonriendo a medias, a pesar de que nos sentimos mal, y no hay nada detrás de la sonrisa.

Usualmente, podemos distinguir estas sonrisas porque no usan los ojos, y nos damos cuenta que son falsas de inmediato.

Actuar profundo implica no solamente sonreír con más músculos en la cara: implica que de algún modo estamos cambiando también a nuestra mente para que la sonrisa tenga cierta coherencia con nuestra realidad interior.

Por ejemplo, recordamos un buen momento, o la cara de alguien a quien queremos mucho y nos hace felices.

Conclusión

Si no te sientes bien, pretender estarlo podría terminar haciéndote sentir peor. Pero si estás harto de sentirte mal y quieres cambiar tu estado de ánimo, no es suficiente con sonreír superficialmente: debes buscar recursos internos para cambiar como te sientes de un modo un poco más completo, de tal modo que lo interno y lo externo tengan más congruencia.

Por una vida más feliz -cuando sea apropiado,

Mijael